EL POLITIKOM

II

LA LEY DEL DIVORCIO

Y EL CONCEPTO DE PATRIA POTESTAD COMO ORIGEN DEL CRIMEN DE GÉNERO

 

(Caso España en Europa)

 

En verdad que el Futuro leerá la Historia del Siglo XX con la atención que se le debe a una clase magistral de Política del Horror, y es de creer que en razón de ese Horror habrá quien no quiera saber nada de sus páginas. Y sin embargo el valor Político del Siglo XX, independientemente de su naturaleza esquizoide suicido-genocida, hace superar las náuseas que su Horror genera, determinando su conversión en Historia la necesidad de extraer de la experiencia la esencia del conocimiento del que se nutre la Inteligencia de la Civilización. Pues estando la estructura del Ser Humano íntimamente relacionada con el pensamiento, la imposibilidad de no hacer ciencia de la experiencia es manifiesta, y la negación a hacerlo en base a las náuseas hacia el objeto es una condena contra la Civilización, a la que se la sentencia a repetir, aunque bajo otras formas, los mismos errores causantes de la Tragedia del Hombre del Siglo XX. Ahora bien, ¡no hay nada que le repugne más a la inteligencia que hacer del error el motor de su crecimiento!

Apartar los ojos del desarrollo del Siglo XX como estadio final de una Línea de Tiempo cuyo fatal desenlace buscaba la Destrucción de la Vida sobre la Tierra es, sin duda, cerrar los ojos, echarse la manta sobre la cabeza y abandonarse, precisamente, a la fuerza destructora que buscaba legitimar su existencia de mil maneras: un día que si el Crimen tiene en Dios su legitimidad, y le puso Corona; al siguiente que el crimen es inherente a la propia estructura biológica del ser, de donde se sigue que el Criminal Entronado no debe bajo ningún concepto escuchar el grito del débil, su siervo, su esclavo, su víctima. ¡Oh Lord Darwin, los muertos te saludan!; y sigue la cuenta de las ideologías y razonamientos en cuyos presupuestos criminales las clases altas justificaron su perseverancia en el Homicidio a gran escala.

El Futuro, pues, está en nosotros, los Vivientes. Y el Pasado vive en un Presente que por todos los medios obstaculiza el salto de Era a Era, de Edad a Edad, anclados sus elementos en las doctrinas de los muertos, a los que veneran y a cuya memoria les sacrifican naciones e individuos. ¡Marx está muerto! Y Einstein, y Mahoma, y Buda, y Descartes. A ellos les importan nada nuestra vida. ¿Por qué iba a importarnos a nosotros la de los muertos?

El Futuro, por contra, leerá la Historia del Siglo XXI con la atención que se lee una Batalla de los Vivientes contra los Fantasmas del Pasado para quienes la Ciencia hace de medium y el Poder de guardián dispuesto a sacrificar a sus ídolos tantas generaciones como para su subsistencia sean necesarias. ¡Que se derrame mucha o poca sangre dependerá de la Inteligencia de los Vivientes del Siglo XXI para liberar a las generaciones del Poder de sus Muertos!

Digamos, entrando ya en materia, que todo hombre estuvo sujeto a la Ley de la Ciencia del Bien y del Mal. Y que todas las obras y trabajos de los siglos vino determinada por la ley de la Ciencia del Bien y del Mal. Y dicha Ley esclavizó el pensamiento y las voluntades de los hombres a su imperio, poniendo bajo sus cadenas a todas las naciones, sin excepción.

Desde la óptica del Ser no hay nada más absurdo que la negación del Mal ni nada más obsoleto que la santificación del Hombre. Ahora bien, la filosofìa de los guardianes de los Muertos es mantener la Ortodoxia del Pasado viva en el Presente, esclavizando el Futuro a las respuestas que el Pasado le diera a sus problemas, de esta manera negando que el Presente tenga los propios, y en cuanto propios requieran de una respuesta nueva.

En el tema del Crimen de Género esta sencilla expresión del Pensamiento encuentra un campo abierto a la aplicación de lo expuesto.

La herencia del Siglo XX en el tema de la Ley del Divorcio se merece todos los calificativos debidos a una justicia ciega para verle a la ley su verdadero rostro. ¿Pues hay algo más contrario a la Libertad que el Ser en cuanto Propiedad de Alguien que no sea el propio Ser? ¿Y qué es la Patria Potestad sino un título de Propiedad sobre el Ser?

Pero para centrar el caso de la relación de la Ley del Divorcio con el Crimen de Género es justo entrar en la contienda señalando la fenomonología que esta relación representa en el paìs europeo pr excelencia donde el Crimen de Género es una verdadera cultura, en muchos aspectos viviendo una simbiosis tan monstruosa como la que se da en México entre la Sociedad y el Narcotráfico. Por qué USA no extendió su Guerra contra el Terror al mundo del Narcotráfico Mexicano es un misterio que como el sol de la canción, ve bambolear ante sus ojos el secreto del horror en la base de la existencia del Talibán del Narcotráfico; ¿por qué las Naciones no se levantan para poner en las manos del Estado Mexicano todo el conocimiento y recursos que se pusieron contra el Terror de Al Qaeda?

Luego vemos que la Humanidad "usa" a la Civilización, pero no se civiliza. La Ley del más fuerte, del estado salvaje como parte de la conducta humana parece ser una fruta demsisado hermosa para meterle fuego a la base del árbol y acabar con el problema de la Ciencia del Bien y del Mal.

En el caso del Crimen de Género se observa que el Crimen de Género es un fenómeno tipícamente Español, que no sufren las naciones de su entorno. Para nada. Y cuando se produce un caso de "crimen de género" en Alemania, Francia, Italia, Suecia, Dinamarca, etcétera, debe imputársele no a "Crimen de Género" sino a situaciones anormales, aisladas y ajustadas a situaciones de demencia, las unas, y las otras al terror importado desde el Islam, inmograntes que huyem del Terror del Talibán pero que traen consigo un "talibán" incapaz de adaptarse a las leyes europeas y acaba, como se ve de los hechos, el hermano matando a la hermana, e incluso el padre a su hija, por el mero hecho de querer la niña vivir acorde al way of life, natural europeo, en el que se han criado todas sus amigas europeas. Por lo demás que un Alemán mate a su ex es tan histórico como un marciano aterrizando en los Campos Elíseos. Así que ¿por qué los Españoles son tan decididamente violentos a la hora de tener que sufrir a la ex?

 

La Cultura del NO-Divorcio

 

La raiz del problema se ciñe al paso de una Cultura de No-Divorcio a una Ley de Divorcio tan singular respecto a las leyes de divorcio europeas como para definirla como ley aberrante que estimula la violencia, cultiva la injusticia y determina una situación final de crimen como única respuesta a la aberración que en sí es la Ley Española de Divorcio. ¿Qué otra cosa puede deducirse de la alta criminalidad que se observa en las relaciones matrimoniales españolas en relación a las europeas? ¿Cómo puede justificarse que una ley pase sobre el juicio de investigación de la verdad y actúe acorde a ella, para automáticamente cerrar el caso de separación y divorcio culpando sintomática y absolutamente al hombre de la ruptura del matrimonio, perversión de la justicia que hace de la mujer una virgen consagrada y del hombre un violador de la inocencia de la mujer, y en consecuencia todo castgo es poco por haber inducido al matrimonio a una santa hija de su santa madre, para después abrirle las puertas del infierno, de cuyo fuego sólo el divorcio es la puerta al cielo de su salvación?

Así que de una cultura de No Absoluto al Divorcio, bajo cuya ley la situación familiar se convertía, en muchos casos, en una cámara de tortura para la familia en su conjunto, se pasó a una ley de divorcio sujeta a una estructura mecánica actuando sin humanidad de ninguna clase, violadora del concepto de justicia y presunción de inocencia determinante de un juicio por el conocmiento de la verdad; ley de Divorcio a la Española que le otorga a la mujer todos los derechos y despojando al hombre de cualquier derecho le echa a la espalda todas las responsabilidades del mundo, sin más compensación que tener que darle gracias al legislador por no arrojarlo encadenado a alguna mazmora oscura y húmeda por no haber cumplido "como hombre" en la cama de su matrimonio. Es decir, la ley, defendiendo a la mujer, es machista al infinito por mil al reducir la ruptura matrimonial a un simple hecho sexual, enmascarado bajo incompatibilidad de caracteres, etcétera. En definitiva, una ley que asigna juicio automático (en cualquier esfera) es en sí una perversión del concepto de justicia, una aberración legislativa, y como tal promueve la violencia, genera la venganza y arrastra al crimen. De aquí la situación española, única entre las naciones europeas.

 

El Concepto de Patria Potestad

 

En este fenómeno de Crimen de Género tanto monta el paso de una Cultura Absolutista a una Cultura Automática, robótica si se quiere, que descarga en el automatismo de la ley el peso de una investigación para determinar un juicio final sobre el caso de ruptura matrimonial; cuanto monta tanto un concepto decimonónico de Patria Postestad por el que se sigue rigiendo la Cultura de la ley.

Cuando la Patria Postestad es un título de Propiedad y no un Derecho Natural del Procreador (hombre-mujer) hacia el Procreado, por el que el Procreador no puede ser privado de su Procreado por un poder extraño a ambos, por este simple hecho de ser conceptuado como título de Propiedad : la Patria Potestad atenta contra los Derechos Humanos al transformar el Ser Humano en Propiedad de alguien. El Hombre nace Libre, y en este orden la conceptuación de la Patria Potestad como un título de Propiedad atenta contra la Libertad Natural del Hombre. Ahora bien, cuando la Patria Postestad no es un elemento de perversión del Derecho, el Hecho de ser Libre por Naturaleza es causa de Imposibilidad, excepto como delito contra justicia, y de aquí el Crimen de Género, contra la Privación del Procreado, por parte de la Ley, a su Derecho al Procreador (él y ella), en cuya defensa la Justicia defiende su Derecho apartando del proceso al procreado, ajustándose la Ley a la relación entre las dos partes procreadoras, por esta Razón la Justicia Imposibilitando la separación del Procreador (él-ella) del Procreado, que es la situación que pisa, aplasta y reduce a total delito la ley del Divorcio española; ergo la situacion fenomenológica del Crimen de Género en España, pues cuando es la Ley la que reduce a farsa a la propia Justicia es el Crimen el que prospera. De donde se ve que cuando la Ley del Divorcio no se ajusta a Derecho sino a razones extrajudiciales, caso Español, lo fenomenológico sería que no se diera el Crimen de Género como reacción a la injusticia de la Ley.

 

Ley de Divorcio General

 

Si tomamos la evolución de la Libertad desde la Esclavitud al Concepto de Patria Potestad ciertamente advertimos una creciente y positiva evolución ontológica. Mas una vez asumida la Plenitud de su Libertad por el Ser, asumir por quien es Libre la esclavitud que encierra un Concepto de Patria Potestad, por el que otro Ser deviene Propiedad, es, no ya un contrasentido, sino perpetuar el status asesino que durante Milenios le sirviera de base a las clases aristocráticas a la hora de establecer su derecho al crimen, individual y en masa.

Tomando como medida de toda Libertad Social y Ontológica el Derecho Natural se entiende que la naturaleza del Concepto de Patria Potestad, en cuanto que divide el Ser y hace que se lo apropie una Parte del Matrimonio Procreador, es un Delito contra la Libertad Original del Ser, que admite Tutoría, pero jamás su Propiedad, pues cualquier o toda Propiedad del Ser sobre el Ser determina un status de esclavitud, y que ésta sea parcial o total no le quita ni le añade al Hecho.

Toda Esclavitud es, como defendemos, ya parcial ya total, un atentado contra el Derecho Universal Natural.

Por lo cual cualquiera sea la parte del Matrimonio Procreador que acuda a la Patria Potestad en detrimento de la Tutoría Ontológica, es una parte delictiva y se integra dentro de la Razón Delincuente formada por el Poder que hizo la Ley y por la Justicia que contra Justicia aplica esa Ley esclavista. Así que partiendo la Ley del Divorcio que el Siglo XX puso sobre la mesa de este Delito ¿a quién le extraña que las consecuencias de la aplicación de una Ley fundada sobre un Concepto Esclavista procediera a lo que se diera por llamar Violencia de Género?

Pero no porque el Futuro suela estudiar el Pasado con la pasión de quien estudia el comportamiento de un patio de locos, el Presente, que vive bajo los efectos de dicha locura, puede permitirse la risa. Y no porque el Presente no se halle libre. La determinante básica de la Inteligencia es la abstracción, plataforma desde la que el espíritu observa el tiempo y deduce sus leyes y sus consecuencias.

Y si desde las causas se obtienen unos efectos, es una lección muy antigua que desde los efectos se pueden llegar a las causas. Que el matrimonio justicia-política impusiera en el Siglo XX el destierro de esta sencilla razón de su esfera, afirmando que el sistema causa-efecto no debe aplicarse a su clase específica, esto no quiere decir que la ley deje de seguir su curso. Es decir, si existe un estado de Violencia-Crimen de Género es porque existe una causa, en este caso una ley criminal reguladora de la relación procreadora, cuyo efecto, en los casos extremos, es el crimen. De manera que si, siguiendo la ley, hacemos inoperativa la causa: dejará de sucederse el efecto.

La legitimación del fracaso de la ley política, que llaman del Divorcio, como proceso natural inherente a la propia estructura del Ser es lo que ha recibido el título pomposo "Crimen de Género".

Observemos que en su día la generación de Darwin legitimó el fracaso de la fuerza racional humana para superar el dilema de la tragedia de la Civilización, desde los tiempos antiguos dividida en dos clases, antagónicas y enemigas, la del fuerte y la del débil, elevando el fracaso a ciencia, y dándole un nombre científico: Selección Natural. Con este pomposo título y filosofía el Poder buscó la obediencia ciega del Hombre que se había alzado negando que el Poder reciba de Dios su derecho sobre la vida y la muerte. Como dice la canción: A kind of magic.

En este caso del Divorcio la clase política quiso cerrar su fracaso para vencer los efectos de la naturaleza delictiva del Hombre en cuanto Propiedad, que recoge el Concepto de Patria Potestad, elevando las consecuencias de esta Ley Criminal a la estructura natural de la relación entre hombre y mujer. Y le puso un nombre: Violencia de Género.

Si el siglo de Darwin quiso reducir la lucha por la Libertad del Hombre a un estado de locura del pobre, canonizando de esta manera la Ciencia su fracaso para entender las causas de esta Lucha Milenaria del pobre contra el rico, el Siglo XX se lavó las manos sobre las consecuencias de la Ley criminal que le sirve de base al Crimen de Género, entregando al hombre y a la mujer al imperio de la ley criminal que le sirviera de regulación a su unión procreadora.

 

Evolución de la Ley

 

La única salida de esta situación desastrosa es la Abolición del Concepto de Patria Potestad como Título de Propiedad, para dar paso a la Razón de Tutoría Ontológica, estableciendo la Igualdad de Derechos y Responsabilidades en el Acto de Formación del Ser Procreado, e implicar como delito la separación del Procreado de su Procreador por una parte de la Pareja Procreadora. ¡A Derechos iguales, Deberes iguales!

El análisis del efecto de la negación de Plenitud de Libertad del Ser que la ley le niega al Procreado al dividir a su Procreador, devolviendo la Patria Potestad al carácter de Propiedad, por cuyo carácter el Procreado es privado de su Derecho sobre ambas partes de la Pareja procreadora, por ley; y la relación de este efecto con el Crimen de Género debe desgajarse, lógicamente, de las causas coadyucentes referidas al adulterio, la maldad de las leyes de división de los bienes y la delictividad de la justicia por dejación de sus deberes. Pero esta distancia no debe jamás excluirse como factor participativo en ese efecto final que es el Crimen de Género.

En definitiva, mientras el Ser esté sujeto al Concepto de la Patria Potestad y nazca esclavo, condenando mediante la Libertad Original que defiende el derecho Natural y el Divino, el Crimen de Género, aún cuando las otras causas se pulieran, seguiría existiendo, porque al ser una Propiedad la parte procreadora alienada luchará hasta la muerte por lo que es suyo, y siendo una propiedad para la parte favorecida ésta usará lo que es suyo como arma de venganza o simplemente de escarnio, tanto una como la otra parte olvidando que el Ser del Hombre en su Infancia no es de la Propiedad de nadie, y sólo está bajo la Tutoría de sus Progenitores hasta que la Vida en él alcanza la Plenitud de su Autonomía e Independencia Física e Intelectual.

Observamos en la experiencia del Divorcio cómo la mala natura, apoyada por la injusticia que el poder establece y la ley defiende, irrumpe en la Civilización y priva al Ser de la Libertad alcanzada por Derecho, Natural y Divino. Bajo las ruedas del enfrentamiento lógico en la etapa del Divorcio la abolición de la Libertad y la involución hacia la esclavitud del Ser Humano deviene el pan de cada día del Ser, que, indefenso para luchar por sí mismo, asiste impotente a ser arrastrado, contra natura, lejos de su Derecho Natural, para ser tratado como un vulgar esclavo cuya propiedad le pertenece, por ley, a una de las partes de su Origen.

Dicen que No, la justicia lo dice, que la Patria Potestad lo niega. Pero el simple hecho de su existencia es ya un tráfico de personas, y en consecuencia un delito, de manera que su misma existencia es causa de crimen. En los casos más extremos observamos que corre la sangre. Pero en la mayoría de los casos ¿quién ve lo que muere en el Ser? Obviamente de esta muerte la justicia se limpia las manos. Lo que de no hacerlo, cuando se limpia no ya las manos sino hasta el cuerpo de la sangre que corre, sería un improcedente.

En lo que atañe, pues, a la Patria Potestad como causa eficiente contributiva al Crimen de Género, su abolición y la Declaración de la Tutoría Ontológica, determinando Deberes y Derechos Iguales, es de una necesidad existencial sin concesiones. Partiendo de esta plataforma las partes tendrán que determinar su Divorcio y sus relaciones Postreras de acuerdo a una Ley de Libertad y no a un Delito por el que el Ser del Procreado deviene un esclavo cuya propiedad le pertenece a todos menos a él mismo.

El Divorcio en sí, referido desde esta plataforma de aplastamiento de la Libertad y del Derecho del Ser, es un delito y en consecuencia las partes maquinan sin mirar al Tercer Miembro del Matrimonio, el Procreado. ¿Debe sufrir el hijo las consecuencias de los errores de los padres?

La Ley del Divorcio del Siglo XX determinó que sí. Y los padres más afectados y más débiles respondieron con el Crimen. La Justicia fue la culpable, el Poder fue el origen y la ley, su razón.

La Justicia nunca debe mirar al más fuerte, sino al más débil. Pero cuando la Justicia y la Ley vienen determinadas por el Poder, ¿qué se puede esperar sino el crimen y el delito como fruto de la justicia y la ley?

En lo que respecta al Divorcio como causa contributiva al Crimen de Género todo lo que se diga de más es ofensa contra el Ser y su Libertad Natural y Divina. Pues es evidente que la plataforma sobre la que se va a mover la persona determina su pensamiento. Si tiene que caminar por una región de barro adoptará y pensará de acuerdo a la naturaleza del terreno, si por una zona pedregosa adoptará los zapatos y el vestido a esa naturaleza. De la misma manera si a quien se divorcia se le pone una plataforma en la que sus rencores, sus venganzas y sus celos pueden ser descargados, pensará acorde a esta opción tenebrosa, Pero si el divorcio le pone sobre un terreno en el que esas razones no tienen ningún juego, se moverá ante el hecho del divorcio acorde a esta nueva realidad.

Y pues que la función de la justicia es defender al débil, y en este caso es el Niño, una ley que le sirve a las partes un terreno abierto a la venganza, los rencores, y... el crimen... es una ley maligna, y quienes la aplican son responsables de los crímenes que por esa ley se acometen. Si la misión de los hombres es cambiar las leyes a fin de que la Ley sea el reflejo de la riqueza de su Ser, ¡cuánto más quienes tienen que moverse en ella tienen la misión de levantarse contra el Poder y unirse a la Sociedad demandando la abolición de las leyes malignas que, por ley del Poder, deben aplicar, siendo parte del crimen que el Poder ampara con su ley!