EL POLITIKOM

V

Dios yla Ciencia del bien y del mal.

 

El asco, la repugnancia, el odio, el desprecio total, el rechazo absoluto, la indignación suprema invencible, el juicio de Dios contra la Ciencia del bien y del mal, es decir, la ley por la que la injusticia de sociedades privadas y secretas se alzan como poder legislativo, administrativo y ejecutivo, la corrupción como modus vivendi político, el poder sobre la vida y la muerte como privilegio fundamental de la clase dirigente, y en fin, todo lo que le es natural al sistema bajo cuyas ruedas delictivas el Género Humano ha hecho su camino desde Adán a nuestros días; ése odio invencible de Dios contra dicha ley asesina, demoníaca, maligna, en base a la cual unos pocos se visten de justicia y verdad para con su mentira y su injusticia llevar a todo un mundo al status quo de Guerra permanente como medio perfecto de asentar su dominación ad perpetuam seculam seculorum; ese asco, indignación, repugnancia de Dios hacia una ley que consagra en el orden natural el derecho de esa clase a aplastar, pisar, demoler, arruinar, masacrar impunemente; este odio Divino es el espíritu santo que rige el futuro del Universo, y ante la obstinación suicida de su criatura, incapaz de comprender de dónde le viene a Dios ese odio tan definitivo, concreto, arrollador, invencible, tan grande que no perdonó ni a su mismo Unigénito cuando transgredió la Ley, y porque la necesidad de poner sobre la mesa la causa y el origen de esta imposible convivencia del espíritu de Dios con la Ciencia del bien y del mal, determinó el Juicio por el que la Creación viviría en la carne del Género Humano esa causa que encontró en Dios tierra buena y dio por fruto un amor incontrolable hacia la Verdad como principio y fundamento de la convivencia entre seres inteligentes, una pasión salvaje por la Justicia como núcleo indestructible de toda Civilización nacida para crecer eternamente, un sentido cósmico de la Paz como fuerza basada en un Derecho Universal al disfrute de la Libertad y la Vida. Y puesto a elegir entre ambas opciones, la de devenir la Cabeza de una estructura social maligna gobernada por una cúpula más allá del bien y del mal, o ser la Cabeza de una Civilización gobernada por una Ley Todopoderosa que somete a todo individuo, sea el que sea, a su Justicia, Dios eligió la segunda opción con la fuerza invencible de quien su odio hacia la opción de la Ciencia del bien y del mal es irreconciliable, en lo absoluto, con su amor hacia el Derecho a la Libertad de todos los seres, en lo perfecto. Y su opción devino tan categórica que al mismo que castigó acorde a la Ley de su pueblo, a Ése mismo, porque siguió la Ley hasta las últimas consecuencias, lo elevó a la Cabeza de esa Civilización en razón de la cual El abrió la Creación a la Vida Inteligente a su Imagen y Semejanza, pues siendo todopoderoso para vencer a todos sus enemigos y alzarse sobre la Ley, por amor a la Ley puso el sumun de su fuerza a los pies de la Ley… ¿Pero adónde nos conduce todo esto, que es doctrina vieja de cristianos antiguos?

Nos conduce al término del Juicio por el que nuestro Género devino el espectáculo del universo, o sea: a emitir nuestro Juicio sobre la Ciencia maldita que Dios quiso ocultarle a su Creación entera, y en razón de cuya Ignorancia una criatura repugnante y asquerosa se creyó tan astuta como para hacer que el Hombre, ignorante de la existencia de esta Ley asesina, cayera.

¿Qué orgullo hay en medir fuerzas con un niño? ¿Y qué ciencia hay en creerse capaz de retar a Dios a un duelo a muerte? La locura es el núcleo en el que tiene su irradiación criminal la mente que ama lo que Dios odia y desprecia lo que Dios ama. Y al afirmar esto no lo hago como quien tiene la caca en las piernas y se muere de terror ante el Poder de Dios. La Verdad es Verdad con Dios y sin Dios, pero con Dios se ha hecho invencible y elevado a la Gloria de lo que nace para ser eterno.

La abstracción del Hecho es, por consiguiente, de necesidad, a fin de siendo nuestra carne la que ha sufrido el terrible dilema final en el que Dios y su Creación fueron atrapados, nosotros, en cuanto espíritus inteligentes, observemos la Historia de nuestro Mundo a modo de quien también ha sido puesto, como si no la hubiésemos vivido en nuestra carne, alrededor de la mesa a fin de elegir entre la Ley como Fundamento de la Civilización o la Fuerza que procede de un Grupo de Poder cuyo principio es el dominio del mundo, y tiene en la Guerra su ley. La elección es cosa de cada cual.

Nadie puede decir que ignora qué sea la Ciencia del bien y del mal. Nadie puede decir que ignora el contenido y la forma de una ley que establece el derecho de unos pocos a aplastar y esclavizar al universo entero en base a un cierto derecho natural. La elección es cosa de cada cual.

Sin ir más lejos y dejarnos de demonologías para idiotas, una parte de la Casa del propio Dios rechazó la Ley del Espíritu Creador y abogó por la transformación de la Cúpula Dirigente del Reino de Dios en un Olimpo de dioses todos y cada uno de ellos más allá del bien y del mal, inmunes ante la Ley y responsables solo ante Dios. Discurso que pretendió matar al Juez en Dios y suplantarlo por el Padre. La respuesta de Dios a esta inmensa manipulación de su Verdad está escrita con la sangre de Cristo en las Crónicas de la Historia del Género Humano. Nada hay que añadir o qutar al respecto, que cabe y se nos deja es sacar las conclusiones, tomar una decisión final y poner sore la mesa nuestra elección entre la Ley de la Vida y la Ley de la Muerte.

Y desde esta elección final es natural que quien elije la opción del Diablo actúe en consecuencia, y busque la instauración de un modelo de Sociedad de Poder en la cúpula de una Civilización Mundial dominada por la ley de su imperio, donde el derecho tiene por núcleo la voluntad de ese grupo. Creado el Hombre a imagen y semejanza de Dios se supone que el Hombre debe quitar la Voluntad de Dios y poner la suya. Tarde o temprano, por imposición o alegremente, la esclavitud, patrocinada por este Neo-Imperio, lenta pero inexorablemente, y utilizando la Guerra como catalizador acelerante del proceso de toma del Poder Mundial, tiene que forjar su Imperio Global mediante la destrucción de la fuerza oponente y la asimilación de las fuerzas competentes. Es la conclusión lógica a la que llega toda inteligencia que adopte la defensa de sus privilegios e intereses comoo origen de su ley y rechaze por enemiga de sus intereses y privilegios la Ley Universal del Reino de Dios.

Pero esto no es nada nuevo, esto es lo que el Diablo y su Infierno buscaron y no obtuvieron de Dios y condujo a la Creación a los pies de la Cruz de Cristo Jesús. Es más, yo diría que hay que ser un poco tarado para, teniendo delante la Historia de nuestro Mundo, creer que esta tendencia es algo Nuevo, o, yéndonos al otro extremo, esta tendencia sea una paranoia de ciertos intelectuales de nuestros días. Digamos que lo que diferencia a la tendencia actual de las fuerzas que buscaron lo mismo en otros tiempos es la necesidad de moverse en la oscuridad. Antiguamente el dominio universal se buscaba a la luz del día y nadie ocultaba que el imperio era su objetivo. Hoy día esta manifestación a las orejas de todos los que no están sordos es imposible, tanto más cuanto hasta los sordos de hoy saben leer los labios.

Ahora bien, tampoco decimos nada Nuevo cuando simplemente nos limitamos a constatar la existencia de una realidad que hunde sus raíces en los milenios. Lo que diferencia nuestra posición de las posiciones que tuvieron las generaciones de los otros siglos no es la realidad, sino el conocimiento de la realidad. Y lo que nos hace encrucijada histórica es que se ha dejado en nuestra boca la decision final hacia la que ha tendido la Historia de la Humanidad en los últimos seis milenios. O sea: Con Dios, o contra Dios y con el Diablo.

 

Punto Primero

 

Si con Dios: abolición de todas las sociedades secretas, estatales o privadas, comenzando por los servicios secretos: desmantelación de toda organización estatal con poder para matar que tiene en la violación de la Ley y del Derecho su principio de existencia. Puesto que su origen es un fin criminal, justificado en la divinidad de los monarcas, doctrina en boga hasta nuestros días y a cuyo compendio se le ha sacrificado miles de millones de vidas, la necesidad es obvia y su aplicación requiere de una actuación inmediata, porque siendo el instrumento armado de quienes jamás pondrán sus privilegios y sus intereses al Bien de la Humanidad, por naturaleza de su decisión criminal tienen que usar ese brazo para destruir a cualquiera que se les oponga, Necesidad que sólo puede prosperar mediante el enfrentamiento a muerte entre el Pueblo y la clase dirigente. Ahora bien, si la parte del pueblo es la del cobarde, ¿quién impedirá que la lógica alcanze su fin?

Si con el Diablo: Toda Inmunidad para el Crimen debe serle ortorgada a los cuerpos secretos del Estado a fin de por la Muerte conjurar la ruina del Derecho en la nación y en el mundo e instaurar una Civilización fundada en la superioridad de clase de su cúpula dirigente. La coherencia con el propio espíritu es una lógica natural que debe aplicarse a sí y a su colectivo quien y quienes quieran tomar la decisión de impedir que el Supremo Acto al que ha tendido la Historia del Género Humano en los últimos milenios alcanze su Escena Final. Nada hay más logico para cualquier Grupo que pretenda implantar su Volunytad a nivel Mundial que la limitación de los Derechos Civiles, la obsoletización del Derecho Universal y la extensión del Poder para Matar selectivamente y a discreción de dichos cuerpos secretos estatales. Que quienes opten por la elección del Diablo actúen en consecuencia es tan natural como que caiga la nieve en invierno. La tendencia inercial de quienes creen ser semilla de dioses nacidos para dominar es la del Imperio. No es nada nuevo, basta abrir el Libro de la Historia Universal para verlo. No es acusar a nadie el sacar de la Ciencia del bien y del mal las conclusiones y principios sobre cuyos mecanismos se mueve la máquina de su infierno.

Que cada cual se mire al espejo y vea en qué lugar se ha situado, pues como el Diablo supo engañar al Hombre más grande de su tiempo, y desde entonces se viste de toda clase de ángel de luz, puede que uno, creyendo que está por la Lery de Dios, resulte que es un puro instrumento del Diablo. El Juicio Final no se ha dado aún, porque para que se dé debe darse Elección consciente. Nadie se equivoque pues. Una vez terminado el “Curso de Ciencia del bien y del mal”, el Creador regresa para retomar lo que estaba haciendo, ¿y quièn podrá resistir su Omnisciencia?

 

Punto Segundo.

 

Si con Dios: Abolición de toda Inmunidad para todo individuo, bajo toda circunstancia, y sujeción de todo hombre a la Ley de Responsabilidad sobre sus actos, sea quien sea, ocupe el cargo que ocupe. La Justicia es todopoderosa y a su llamada desde el hombre más poderoso de una nación hasta el más humilde de esa misma nación acuden, ambos sujetos a las mismos deberes y derechos. Cualquier excepcionalidad que prive a la Justicia de su todopoder es un golpe de Estado contra la Ley y el Derecho. El Futuro tiene por norma el crecimiento del Bien y la consecuente potencialización de todos los sistemas internos de protección de la Vida; la Inmunidad, creando islas de salvación donde los ladrones de las Riquezas de las Naciones se refugian, es una aberración de la Justicia y su efecto, la ceguera, es la tiniebla que, inundando los Parlamentos, los convierten en guaridas de los más temibles delincuentes. La decisión es de cada cual. Dios tomó la suya y abominó de esta Excepcionalidad que es la Inmunidad del Sujeto frente a la Justicia que le reclama responsabilidad sobre sus actos. No hay mayor derecho de propiedad intelectual que el que une al Hombre y sus Actos, Pensamientos y palabras.

Si con el Diablo: La absolutización de la Inmunidad del Individuo ante la Ley, y consagración del derecho al delito y el crimen de ese individuo o grupo mediante la alienación de su persona o colectivo del deber de responder de sus actos ante la Justicia, y la extensión de esta excepcionalidad, en sus días monárquica, es la consecuencia natural de quien elige la existencia en un sistema social basado en la ley para todos y el delito para unos pocos como medio de vida. Es más, lo contrario, que se extienda la Impunidad-Inmunidad y no se extienda con él la corrupción, el delito y el crimen es una parodia de la inteligencia política, que únicamente un idiota integral puede asumir como realidad necesaria y connatural al sistema democrático por el que se bendice en unos pocos lo que en todos es castigado con las penas más severas. Ahora bien, lo natural a quien aboga por el privilegio al delito para la clase dirigente y defiende este privilegio como signo de clase dirigente, lo natural es que no sólo defienda y abogue por este delito contra la Naturaleza de la Ciencia Política sino que irrumpa en todos los estratos de la Justicia y desplaze la oposición mediante la suplantación en sus cúpulas de peones esclavos perfectamente lobotomizados para elevar a categoría de instituciòn natural el delito que representa semejante Artículo Constitucional sobre la Inmumidad de Reyes, Presidentes, Parlamentos y Diplomáticos. Y lo contrario, que quien se decida por un modelo social basado en el Poder en cuanto Juego democrático, actúe dejando a la Justicia lo que es de la Justicia es, por incongruente, la estupidez más grande concebible. Mientras más firme es la decisión de integrarse en esa clase privilegiada sujeta al “derecho de los dioses” más contundente es la irrupción de dicho partido en la esfera de la Justicia, derrumbando todos los soportes de la legalidad independiente y anatematizando toda oposición a su fuerza. Es cosa de lógica. Lo contrario sería una aberración de inconsecuencia con la propia política de excepcionalidad establecida por la cúpula dirigente del Partido.

“Por las obras pues los conocereis”. Según sea el cato será rana o sapo. Si esa demolición de la indpendencia de los cuerpos de la Justicia se produce, sabemos que la irrupciñpon de un Grupo Absolutista totalitariuo ycon fines delcitivos se ha introducido en el Estado y pretende formalizar un golpe mediante la perversión de la propia estructura del Derecho. ¿Por qué un Partido irrumpe en la Justicia sino promover el Delito como ley natural de la clase política? La elección es cosa de cada cual. El Curso de Ciencia del bien y del mal ha llegado a su término.

 

Punto Tercero.

 

Si con Dios: Abolición del Poder de la Guerra y la Paz en manos de un único individuo y su grupo dirigente exclusivo, y sujeción de este Poder a la Nación, a cuya Ley y sólo a su Voz se debe sujetar el Movimiento de las Fuerzas de Defensa de la Nación. ¿No es esta la tendencia histórica que ha escrito sus páginas en nuestra carne? ¿En qué ha cambiado si el Poder de la Guerra y la Paz pasa de una cabeza a otra? Al abolir toda Corona y poner sobre la de su Hijo la Corona Universal, Dios le arrancó a todos los Gobiernos de su Reino este Poder, limitando su Acto a la Defensa. El Poder de la Guerra y la Paz en manos de un hombre o de un grupo es un delito contra el Futuro de la Humanidad. Y en consecuencia quien está por la Ley tiene en la abrogración de dicho Poder su objetivo necesario y su meta inmediata. Prohibimos la Guerra mediante la prohibición a nosotros mismos de llevar adelante cualquier tipo de Agresión Bélica contra nuestros vecinos, sean amigos o enemigos. El derecho a la Defensa, en su forma de Deber, es el Poder que Dios ha puesto en manos de las Naciones, a su vez alienando el movimiento de los Ejércitos al servicio del interés de un grupo, sea el que sea, componente de una Nación. La Prohibición de la Guerra es, en consecuencia, su derivación natural. La Probibición que Dios decretara sobre el Arbol de la Ciencia del bien y del mal iba dirigida contra la Guerra, su fruto.

Si con el Diablo: Consagración del Poder de la Guerra y la Paz en las manos de un individuo y su colectivo, abandonando la Paz de la Nación y del Género Humano a los pies de los intereses del colectivo que representa ese individuo, cuyo poder lo elevó a esa posición a fin de servir los intereses malignos de ese colectivo. ¡Qué más logico! El que odia la Paz y pone sobre la Libertad los intereses en los que se basan sus privilegios de clase, debe, por lógica, hacer de la Guerra su modus vivendi, su instrumento de imperio, su sistema de defensa mediante el ataque contra los hijos de Dios, según lo que está escrito: Bienaventurados los pacíficos, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Lo otro, esperar que quien despreciando la Ley de la Libertad y de la Vida pone sus privilegios de clase, se dedique a hacer lo contrario de lo que por inercia hace, sembrando guerra como medio de mantener sus privilegios y camino hacia su imperio, es de una incoherencia tal que tendría que estar discurseando con un verdadero idiota para siquiera meterme en una mala película de réplica y contrarréplica.

Lo lógico en el Diablo es sembrar en el infierno, y no hay nada malo en ello, Dios no ve malo en ello, simplemente que se vaya al Infierno y allì siembre tantas como se le antoje, tiene la eternidad para plantar tantas como produzca. ¿No es Dios consecuente consigo mismo?

 

Punto Cuarto

 

Si con Dios: Abolición de la Pena de Muerte y abrogación del Poder de la Vida en las manos de un individuo. El Poder sobre la Vida y la Muerte sólo le corresponde a Dios.

Si con el Diablo: Absolutización del Poder sobre la Vida y la Muerte en las manos del Poder dirigente y sus miembros, y extensión de la Pena de muerte a los delitos indicados por ese grupo de intereses, sean religiosos, económicos o políticos.

 

Punto Quinto

 

Si con Dios: Separación de Gobierno y Justicia en el seno del Estado. Es en Dios en quien ambos miembros encuentran su Cabeza. ¿Pues cómo perseguirá la Ley al criminal si éste se esconde en el Gobierno, siendo el Gobierno el verdadero amo de la Justicia?

Si con el Diablo: Sujeción de la Ley y la Justicia al Gobierno, ¿pues cómo si no podrían el criminal y el delincuente burlar la responsabilidad debida a sus actos si no existiera un Parlamento dentro de cuyas puertas la Ley no tiene jurisdicción?

 

Punto Siete

 

Si con Dios: Limitación de los poderes del Gobierno en el Estado en razón de los Deberes administrativos y sólo en torno a los Derechos que adquiere en función de su naturaleza administrativa del Estado, siendo uno el admistrador y otro el dueño de aquello que es administrado. El dueño del Estado es la Nación, y el Administrador es el Gobierno. Es por tanto el Dueño quien formula las funciones del Administrador, y no al contrario, pues si el Gobierno deviene dueño absoluto de la propiedad de la Nación, por este hecho es expropiado el Pueblo de la Nación de sus derechos sobre el Administrador.

Si con el Diablo: Poder absoluto al Gobierno de la Nación para expropiar al Pueblo de su derecho sobre el Estado, y usar el Poder del Estado para imponer la ley de ese Gobierno con total y absoluta impunidad, el crimen por ley, y el pueblo por enemigo sobre el que descargar el delito de apropiación del Estado por ese Gobierno.

 

Conclusión

 

La experiencia es la madre de la ciencia, en verdad que lo es. Y el conocimiento el padre de la inteligencia, tan verdad ésta como la otra. Y de aquí que todo Gobierno fundado en la opción de la Ciencia del bien y del mal tienda a limitar la experiencia del hombre a los clásicos y estúpidos elementos de “alcohol, sexo y drogas”, y podar el cúmulo de conocimiento que un hombre puede absorver mediante la manipulación de todos los estados de enseñanza, cuyo supremo estado final es la conversion de la Formación de la Inteligencia humana en un proceso de aprendizaje profesional, cualificado o no, es absolutamente igual. La primera de las funciones de la Pedagogía es el cultivo de la Inteligencia humana y su fruto el amor del Hombre por el Conocimiento. Pero seguir esta ley Divina significaría poner delante de la urna un votante con personalidad intelectual propia, inmanipulable por los mass media, libre de toda obediencia a cualquier organización política, dotado de un juicio cuya base es la Historia Universal como Memoria Crítica, de una Inteligencia activa y dinámica que se mueve dentro de unos horizontes abiertos a los límites naturales que le impone a nuestro conocimiento la eventualidad del tiempo; y éste tipo de votante, por reflejo animal, es el enemigo número uno de cualquier Poder que tenga en la Ley de la selva política su habitat y su status quo. Mas este es el fin natural de la Enseñanza, y de aquí que todos los Gobiernos busquen la demolición de este Método y lo suplante con reformas de enseñanza cuyo objetivo es la búsqueda y crianza de un votante superidiotizado por los mass media, absolutamente lobotomizado por una experiencia cuyo horizonte es el alcohol, el sexo, las drogas, cualquiera sea el muro que sirva para apartar al Hombre de su verdadero Valor Universal: La Inteligencia.