Constitucion del Universo

 

El Espacio Cosmológico General

 

164.- La creación de galaxias como fenomenología autónoma, activada por Dios mediante la alimentación constante del campo transformador de la energía cósmica en materia astrofísica, nos conduce directamente a descubrir el Cosmos como un campo de materia prima del que Dios extrae la materia necesaria para levantar sus Obras. Entre las que nuestro Universo es una de ellas. No ha sido la primera, ni será la última. La palabra de Dios al respecto es firme: “En verdad, en verdad os digo que no puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque lo que esta hace lo hace igualmente el Hijo. Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todo lo que El hace, y le mostrará aún mayores obras que éstas, de suerte que vosotros quedéis maravillados”. Las derivaciones teológicas no pueden ser más claras.

 

165.- ¿Pero por qué un haz de energía cósmica no crece hasta el infinito una vez barrido el límite de la velocidad de la luz? Estando el origen de la materia astrofísica en el salto de la energía cósmica y este salto condicionado por la transformación de la energía cinética en masa, ¿por qué una vez que se ha creado una pista de vuelo que simula el vacío la transformación no continúa hasta el infinito? ¿Un proyectil disparado en el vacío no tiende a adquirir la velocidad infinito si el tiempo que se le da es eterno? ¿Por qué no existe entonces un cuerpo oscuro de masa infinita? En definitiva: ¿Qué tipo de mecanismo de seguridad es el que le pone límites al salto de la energía cósmica a la materia astrofísica?

 

166.- La respuesta la pone la experiencia. El salto hasta el infinito choca con el punto crítico de crecimiento, o Punto de Implosión Astrofísica, a partir del cual el cuerpo estelar transforma la energía que absorve en luz. De esta manera aunque el sistema materia-energía tuviera vía libre el propio peso dinámico del proceso creador lo conduce a un un punto en el que la transformación en masa deja paso a la trasformación en luz. Y sigue el ciclo. Este punto crítico, pues, está en la naturaleza de la materia general y se conserva en todo el recorrido del salto, tanto de la cuántica a la sideral como de la astrofísica a la cósmica. Otra cosa será determinar como este núcleo duro, el verdadero actor del salto interdimensional, trabaja y en qué medida sus revoluciones de trabajo se aceleran o desaceleran. Y así otras preguntas que tienen que ver con el salto creador en sí. Como por ejemplo qué sucede cuando la masa galáctica creada ha consumido la energía del campo de espacio-tiempo. Y otras cosas más. También observamos en el Espacio Cósmico General cómo las galaxias siguen el patrón natural a una corriente que sale por la boca de un reloj de arena en movimiento sobre su eje. Comparados los brazos espirales con chorros de energía astrofísica lanzados por fuerzas centrífugas al Espacio Cósmico General la gama de galaxias se abre a la cantidad de energía concentrada en un momento por un campo de transformación. Es más, si comparamos estos campos con redes en los que la energía cósmica cae en corrientes alternativas la gama anterior se nos abre en abanico y lo que hemos visto hasta ahora no es sino una muestra de lo que se ve venir. Las especies galácticas crecen en la eternidad hasta el infinito

 

167.- ¿Y una vez creadas cómo se comportan las galaxias? ¿Cómo crecen, cuál es la regla que les da forma a su ente, cómo conservan la energía cinética, cuál es su relación con el campo trasformador, y cuál la relación entre este campo y el campo gravitatorio astrofísico? ¿Podremos deducir de lo que vemos algunas leyes que nos ayuden a entender la naturaleza de ese árbol de criaturas estelares que es el reino de las galaxias? ¿Estamos capacitados para mediante la conjugación de las leyes físicas locales recrear las grandes leyes que rigen el movimiento en el Espacio Cósmico General? ¿Por qué no obedecen las galaxias a la famosa ley de la gravedad universal? ¿Por qué se comportan mejor como enjambres de criaturas exóticas volando sin dirección aparente, por norte el que el viento les describa como trayectoria? ¿Del movimiento browniano que demuestran poseer se puede o no se puede proceder a la aplicación de las leyes de la electrodinámica a las galaxias, en virtud de cuyas leyes se rechazan, chocan, se mezclan, se dividen, su multiplican y permanecen siempre en movimiento? ¿El Movimiento Cosmológico General no ignora la naturaleza neutra del campo gravitatorio universal? Y este movimiento constante de esas criaturas enormes que se desplazan a velocidades fantásticas por un Cosmos con vocación eterna ¿qué tipo de corrientes y de vientos intergalácticos no producirán? ¿No son las tormentas nebulares que arrollan a su paso a nuestro Universo-Galaxia prueba de la existencia de esas corrientes intergalácticas que, levantadas por el Movimiento Cosmológico General, llevan de un lado para otro masas de materia cósmica, causadas tanto por la combustión de sistemas enteros como por su existencia antes de la creación del Principio Cosmológico General? (En fin, tratando este tema las preguntas podrían amontonarse las unas sobre las otras hasta crear una montaña. Que la Cosmología del siglo XX fuera omnisciente y descubriendo una nueva galaxia con su topoderoroso genio ya pudiese adjudicarle naturaleza, edad y distancia es una de esas maravillas de la naturaleza que debemos sujetar a análisis, examen y juicio crítico. Pero no en este libro).