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La Democracia Cristiana
“Un hombre puede decirle a una montaña: Apártate, y
la montaña se apartará, pero el Poder de hacer que se mueva una cordillera
entera y deje paso a un Nuevo Mundo está en las manos de muchos hombres juntos”
(C.R.)
Capítulo Uno
La Actividad Política
I
El Libro de la Historia pone a nuestros pies el
tesoro inagotable de la experiencia transmitida por ella de generación en
generación, experiencia que se mantiene viva en quienes ponemos nuestra Memoria
en sus manos para que sus capítulos puedan ser leídos y el mundo oiga palabras
de Sabiduría.
Tomando por Inspiración la Carta Magna de la
Plenitud de las Naciones redeclaramos una vez más y
para siempre la Igualdad ante la Ley de todos los seres humanos y proclamamos
como Principio Sagrado de la Constitución Política de los Pueblos la sujeción
inalienable de todos los ciudadanos a la Igualdad suscrita por todas las
Naciones al pie de la Carta de los Derechos Humanos.
Obispo de obispos, general de generales, ministro de
ministros, juez de jueces, maestro de maestros, empresario y obrero, artista,
mecánico, alcalde, albañil, carpintero ... todo hombre es responsable de sus
actos y debe responder de su relación con la Sociedad y el Estado delante de
las Leyes.
Es deber de la Sociedad y del Estado dotar a la
Justicia de todo el Poder e Independencia para hacer que este Principio de
Igualdad Universal se cumpla en todo tiempo y lugar, y reine sobre todo hombre
y comunidad, por este Poder e Independencia aboliendo la Justicia, por Ley,
todo tipo de Inmunidad y status de Intocabilidad de cualquier individuo o
familia por la Justicia, pues como se ve por los hechos sólo puede ser
declarado irresponsable de sus actos un enfermo mental, y sin embargo los reyes
y aquéllos que son declarados fuera de la competencia de la Ley se ponen en esa
misma situación por la que una persona es declarada demente. De manera que ¿qué
puede esperar una sociedad donde una familia es declarada enferma mental y sin
embargo es elevada a la jefatura del Estado? ¿Algo más que corrupción y
absolutismo de una Democracia dividida en dos partidos donde el poder absoluto
de dicha ‘cabeza’ demencial se alterna entre ambos Partidos a fin de conservar
el Absolutismo Constitucional la apariencia de Democracia?
Así pues, abolido todo tipo de Inmunidad frente a la
responsabilidad procedente de la autoría sobre los hechos propios, y sujeto
todo acto de todo hombre a la responsabilidad debida, entramos en lo que es la
Actividad Política en sí, y desde la experiencia reclamamos la extensión del
Periodo Gubernamental nacido de los electores a seis años. La experiencia ha
demostrado con solidez rotunda que la brevedad del tiempo que los políticos de
turno y sus partidos tienen para saquear las riquezas del Estado, “únicamente 4
años”, los arrastra a imponerse la ley clave de la inteligencia: el máximo
rendimiento al menos coste posible en la mínima cantidad de tiempo.
Dejemos que el séptimo año sea electoral desde enero
a diciembre. Y los Programas sean las estrellas, y su análisis público la pista
en la que los proyectos y las ideas ganen la voluntad de los electores.
Que los Programas sean de ley y su no aplicación
conlleve delito penal. Y cualquier proyecto posterior a las elecciones sea
refrendado por el pueblo. Evitando así que la mentira sea el carro hacia el
Poder y una vez en el Poder la memoria se esfume.
Que todos los sillones vitalicios y sueldos ad
eternum queden abolidos y las condiciones de paro del político saliente, pues
que ha estado seis años contratado al servicio de la Nación, queden sujetas a
las leyes laborales a cuyo reino nos sometemos todos los trabajadores. De esta
forma enriquecerán la nuestra pensando en la de ellos.
Los límites de la función política, en cualquier
puesto del organigrama público, no pueden ser ni vitalicio sin la función, ni
limitado en su función. El talento, digámoslo así, no puede ser desterrado del
Parlamento en base el miedo a la tentación; para impedir que se sucumba a la
dicha está la Ley, pues como hemos dicho pasan los que vienen pero la Justicia
permanece.
Durante el año electoral el Estado será la Norma y
la ausencia del Parlamento: la ley. El Pueblo y el Estado sean soberanos durante
ese año sabático politico.
Resumiendo:
A) Inclusión de la Ciencia Política en la Formación
de la Juventud, no su seudónimo: “Educación de la Ciudadanía”, sino
Introducción a la Ciencia Política Pura, en condiciones igualitarias con las
Ciencias Naturales, y Apertura de una Carrera Política General Universitaria
como plataforma sine qua non de
acceso a la Administración de los Bienes Públicos.
B) Extensión del Periodo de Gobernación a seis años,
C) del periodo de elecciones a un año, durante el
cual el Estado será el garante de la Paz y la Ley, y en el que los políticos
pasan al Paro,
y D) no limitación a la reelección del Político en
base a consideraciones subjetivas. La Sociedad es competente para decidir si un
Político vale o no vale para continuar su trabajo.
II
La organización social más perfecta que existe en el
universo es el organismo vivo inteligente que Dios, su Creador, llamara Hombre,
y algunos hombres llamaron “animal politico”. Ésos
“padrinos” del “animal político” edificaron la sociedad a imagen y semejanza
del modelo animal y el resultado ha sido una sociedad salvaje.
Buscaron la Sabiduría pero no la encontraron,
corrieron tras ella pero no la alcanzaron. Por el camino se toparon con la
Ciencia, se casaron con ella y la Ciencia les enseñó el camino para dirigir la
evolución desde el animal político a la bestia más poderosa del planeta. El fin
de este modelo social sobra escribirlo.
Nosotros tenemos que volver nuestros ojos hacia
nosotros mismos porque el modelo de sociedad perfecta está en nosotros mismos.
Vueltos, vemos que dos partes se unen en un todo trabajando al servicio del
mismo fin. La parte que a nosotros nos interesa es la que trabaja en silencio
para hacer posible la vida de la otra parte. Y es la que nos interesa porque es
el modelo a cuya imagen debemos definir la naturaleza del Estado.
Lo que el corazón, los pulmones y las partes
orgánicas vitales a nosotros, esa es la posición natural básica que debe ocupar
el Estado en la Sociedad. El Estado, ciertamente, es el Edificio que trabaja al
servicio de la Sociedad siguiendo unas pautas de comportamientos heredadas, por
las que sus funciones son automáticas y autónomas y la relación con el ser es íntima
e inalienable. Podemos echarnos a dormir pero el ser humano se levanta fresco
porque el edificio material que lo sustenta se mantiene vivo.
Una Sociedad Humana Perfecta implica su edificación
a imagen y semejanza de este modelo, que no es sino la Vida misma hecha Ser. Si
para buscar el Bien partimos del conocimiento del Mal, y por la ley de los
contrarios juzgamos de lo que vemos lo que ha de ser, la revolución estructural
que la democracia está pidiendo pasa por la lucha contra la apropiación del
Estado por los gobiernos que se alternan, que es como si al Ser se le obligara
a controlar su respiración, o lo que es lo mismo, a admitir que hasta respirar
es un delito.
Una revolución estructural democrática -insistiendo-
debe plantearse como principio la apertura de la Legislatura a seis años y el
séptimo todo el Gobierno es despedido por fin de contrato, volviendo todo el
Poder al Estado, es decir, a nosotros mismos, ¿o acaso hay una diferencia entre
mi corazón y yo?
Hemos visto cómo el Gobierno en funciones aprovecha
el vacío parlamentario en campaña electoral para emitir decretos que, al no ser
controlados por la Cámara, son en realidad un ejercicio de dictadura.
Hemos visto cómo el visto y no visto de la carrera
electoral lleva al Poder a un equipo de desconocidos sin conocimientos
profesionales y técnicos para dirigir los ministerios.
Durante el año electoral los Programas Políticos y
los hombres que los Partidos lleven al Gobierno deben ser nominados y expuestos
al examen de la Sociedad, a fin de que la Sociedad contrate para servirla y
dirigir la solución de sus problemas a los más aptos entre nosotros.
III
Nunca se habla lo suficiente de los temas para
tratar los cuales el don de la inteligencia nos ha sido regalado por el Creador
de todas las cosas. Respecto a la naturaleza de la inteligencia dos son las
fuentes de su crecimiento. De un lado la experiencia, que conduce a la ciencia,
y del otro el Espíritu, que lleva directamente a la sabiduría. En otros tiempos
se hablaba de Razón y Fe. El hecho es que ya se ha demostrado con la suficiente
fuerza que la ciencia sin la sabiduría redirecciona los pasos de la Civilización hacia la demencia. (Al hablar de Dios implicamos a
la Iglesia, pero como parte del Hecho y no como el Todo donde detener nuestro
Pensamiento. La Iglesia es parte del reino de Dios ... Y si sus errores pasados
fueron grandes sus maravillosos aciertos no lo fueron menos. Así que pasado el
tiempo de la crítica toca el del trabajo de todas las partes de la Sociedad al
servicio de la misma causa universal, el Bien de todos).
En este contexto y dentro de la búsqueda del bien
universal la Arquitectura de la Democracia, una vez sujeta la Sociedad Humana a
la Constitución del reino de Dios, a cuya Carta Magna se sujetan todos los
Pueblos de la Creación; la Arquitectura de la Democracia necesita una
revolución estructural dirigida a su inmunización contra el mal de una
corrupción que busca por todos los medios vivir en simbiosis perfecta, aún y a
pesar de ser el fin de semejante convivencia parasitaria la destrucción del
cuerpo social de cuya sangre se alimenta la corrupción.
Sin perdernos en retóricas demagógicas envolventes a
la par que refractarias del verdadero núcleo del problema, la dinámica
evolutiva de la estructura de la Civilización pide el salto del Modelo de
Gobierno Absolutista Excluyente -legitimado bajo la máscara del Derecho
Constitucional- y su adaptación al Modelo de Gobierno Participativo en el que
todas las fuerzas sociales aúnan sus talentos y sus virtudes para luchar contra
sus defectos y escaseces. O lo que es igual, el Modelo Participativo es aquel
en el que las fuerzas sociales -indistintamente de sus principios y tendencias
internas- componen el Gobierno en razón del apoyo, de modo que se distribuye la
composición del Gobierno entrante en función del tanto por ciento que a cada
fuerza le asigna el electorado. Sobre el cien por cien cada grupo político
recibe ese tanto de parte en la Distribución de las Responsabilidades
Ministeriales.
Mediante el Modelo Participativo logramos la
Inclusión de todos al servicio de todos. Mientras que el Modelo de Exclusividad
habitual en el siglo XX estuvo en la causa de la división y la enemistad entre
los pueblos de una misma nación, y en el origen de la ineficiencia de los
gobiernos para combatir la corrupción y elaborar programas de respuesta a los
problemas de una Civilización en evolución creciente; mediante el Modelo
Participativo doblamos la capacidad de respuesta de un Gobierno al sentar
alrededor de la mesa a los mejores de entre todos.
La falacia del Modelo Excluyente decimonónico y
antisocial de reunir un grupo político a los mejores de entre el conjunto de la
sociedad es un argumento apto sólo, a estas alturas de la experiencia
acumulada, para idiotas perfectos. Es responsabilidad de quienes tienen el
Poder de elegir a los Gobiernos el abrirle la puerta al Modelo de Democracia
Participativa, reservándose el Derecho a despedir de sus funciones a quienes
sean sorprendidos ejecutando un trabajo diferente a aquél para el que fue
contratado, así como si se descubre su incapacidad para ejecutar las funciones
para las que fue elegido.
El Poder le pertenece al elector, quien deposita su
Administración en las manos de un Gobierno por él elegido para llevar a cabo un
trabajo. Si éste se incumple y porque la experiencia dice que se incumple, el
Derecho del elector a conservar el Poder de despido es un Deber inviolable
respecto al cual el Estado se hace garante.
Los grupos políticos no sólo competirán entre ellos
por una parcela mayor en el Gobierno sino que además presentarán sus candidatos
a los ministerios a fin de que el elector elija entre ellos a los mejores y más
aptos para cumplir con el trabajo.
El elector tendrá un periodo de doce meses para
examinar los programas de los grupos y elegir puntualmente de entre todos los
candidatos a quienes han de administrar los recursos naturales de la Nación.
Sus elegidos, independientemente del grupo, serán contratados para dirigir el
Ministerio al que se presentó el candidato.
Se da por obvio que el Primer Ministro es tomado
directamente de la formación política más valorada.
La objeción “democrática” contra este Modelo de
Formación de Gobierno puede proceder del coste económico de una Campaña Electoral
abierta a un año legal. Pero si nosotros integramos la revolución de la que
estamos siendo actores, Internet, a la Historia de las Futuras Elecciones, le
abrimos la puerta igualmente a un Nuevo Modelo de Elecciones, en el que los
Programas estarán abiertos y en el que los Individuos deberán aspirar
directamente al Puesto y exponer sus razones al juicio de los Electores. Es
decir, que los Partidos Politicos no sólo tendrán que
presentar un Programa sino también a los futuros Ministros y componentes de su
Gobierno, y exponerlos al Debate Abierto, eligiendo los Electores entre los
Propuestos por los distintos Partidos a quien se considere el más preparado
para el trabajo ministerial, rompiendo de esta manera la monolítica
organización absolutista que se da en los actuales programas electorales y que
sólo se rompen, caso Alemania actual, por razones de alta preparación
democrática de los componentes políticos.
Naturalmente entramos en una fase de Civilización en
la que un Individuo puede aspirar a un determinado Puesto de la Administración
Gubernamental en base a su Inteligencia y Conocimiento, y por el Poder de los
Electores puede ser dotado de todos los medios para su Trabajo. Si bien este
Futuro parece aún algo lejano, la velocidad de adaptación y crecimiento de la
Civilización se ha acelerado en los últimos siglos hasta el punto que es
imposible decir cuál es la velocidad real a la que nos estamos moviendo.
El absolutismo, en este caso democrático, natural a
todo absolutismo político, tiende al Orden, es decir a reducir la energía
revolucionaria de la intelectualidad ontológica del ser humano a fin de
Controlar su progreso. Pero la experiencia nos ha enseñado a nosotros y le debe
servir a ellos de ciencia, que este intento acaba, irremisiblemente, cuando la
hoja pasa y las cabezas ruedan. La Historia es una Máquina Viva que avanza
sobre ruedas por un sendero harto trabajoso, y en nombre del peligro el Poder
se impone la necesidad del Control y el Orden. En esta imposición el Poder
ignora que la Historia no fue creada por el Hombre y que el Hombre es un
pasajero, en ningún caso el Piloto. La lucha entre el Poder y la Historia
conduce inevitablemente a la Revolución, sea Francesa, Comunista ... y la
Revolución es siempre el paso de las Ruedas de la Historia sobre el Cadáver de
los locos que se creyeron el Estado y el Poder.
No debemos permitir, pues, que la Ignorancia se
transforme en locura, verdadera causa por la que el rey sol y el rey de los
rusos debieron ser aplastados por la guillotina de los tiempos. ¿Qué hay de
parecido entre los principios del Siglo XX y del Siglo XXI? En consecuencia la
Ley del XX es obsoleta, retrógrada, animal y suicida si aplicada a este XXI, y
cuanto antes comenzemos a gobernarnos por la Ley del
XXI, más alejaremos al Poder de la locura, ahorrándole a la Historia ver el
oscuro deleite que la Sociedad, conducida al matadero, encuentra al revolverse
y, rebelándose por su propio bien, arrojar al precipicio a sus verdugos.
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