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KANT - LÓGICA

 

 

Apéndice

Distinción sobre el conocimiento teórico y el conocimiento práctico.

 

Llámase práctico un conocimiento en oposición a un conocimiento teórico y a un conocimiento especulativo.

Los conocimientos prácticos son o:

 

A) Imperativos, en cuanto son opuestos a los conocimientos teóricos, o contienen:

 

B) Las razones de un imperativo posible, como opuestas a los conocimientos especulativos.

 

Es imperativa en general toda proposición que expresa una acción libre posible, por la cual debe llegarse realmente a un fin determinado.

Por consiguiente, todo conocimiento que contiene un imperativo es un conocimiento práctico, y debe ser llamado de este modo en oposición al conocimiento teórico, porque los conocimientos teóricos son aquellos que exponen, no lo que debe ser sino lo que es, y que por consiguiente no tiene por objeto el hacer, sino el ser, el existir.

Si consideramos, sin embargo, los conocimientos prácticos en oposición a los especulativos, pueden también ser teóricos en el sentido de que solamente los principios imperativos pueden derivarse de ellos.

Considerados bajo este punto de vista,son prácticos en cuanto al valor (en potencia), u objetivamente. Entendemos por conocimientos especulativos aquellos de que no se puede sacar ninguna regla de conducta, o que no encierran principios para los imperativos posibles. Hay una porción de proposiciones puramente especulativas, en teología, por ejemplo. Estos conocimientos especulativos son siempre teóricos, pero no recíprocamente: todo conocimiento teórico no es por esto especulativo; pues considerado bajo este punto de vista, puede ser también práctico al mismo tiempo.

Todo conocimiento tiende, en último caso, a la práctica, y el valor práctico de nuestro conocimiento consiste en esta tendencia, de toda teoría y de toda especulación, en relación a su uso. Pero este valor no es más que un valor incondicionado, si el fin a que se relaciona, el uso práctico del conocimiento es a su vez incondicionado o absoluto. El único fin absoluto y último a que debe referirse en definitiva todo uso práctico de nuestro conocimiento, es la moralidad, que llamamos por esta razón, lo absolutamente práctico. Esta parte de la filosofía que tiene por objeto la moralidad, debería llamarse filosofía práctica, aunque cualquiera otra ciencia filosófica pueda también tener una parte práctica, es decir, contener, relativamente a las teorías establecidas, una instrucción para su uso práctico conveniente a la realización de ciertos fines.