...Sexto
rey de la primera dinastía de Babilonia, reinó de
1729 a 1686. a. C. Esta dinastía había sido fundada
por Sumu-abum en 1830 a. C. y se mantuvo hasta 1531. Al subir
al trono, Hammurabi sólo poseía la ciudad de Babilonia
y algunos territorios alrededor. Poco antes, Rim-sin, rey de Larsa,
había conquistado la ciudad de Isin poniendo fin a la dinastía
reinante. La parte norte de Mesopotamia estaba en poder de Samsi-Adad
de Asiria, cuya muerte coincide con el año 11 de Hammurabi.
Este rey, en sus primeros años, vivió en paz con
sus poderosos vecinos y con Zimrilin de Mari, tratando de abrirse
paso hacia el Este por medio de expediciones contra el Elam y
la ciudad de Esunna; a la muerte de Samsi-Adad, Hammurabi pudo
obtener algunos territorios al Norte, derrotando una coalición
de enemigos entre los que figuraban Elam y Asiria, donde a la
sazón reinaba Isme-Dagan (1700 a. C.). Inmediatamente se
vuelve contra su antiguo aliado Rim-Sin de Larsa, que a sus 80
años no pudo resistir al babilonio. Así quedaba
unificada toda la región. En 1695 logró destruir
Mari y poco después Esunna, alcanzando Asiria, donde obligó
a Isme-Dagan a refugiarse en las montañas. Se sabe muy
poco de los pormenores de estas guerras, porque el archivo de
Mari, fuente principal, no habla de ellas. Hammurabi sólo
ha dejado noticias del final de su reinado al proclamarse soberano
de las cuatro partes del mundo desde el Elam hasta el golfo Pérsico
y desde Asiria hasta Sumer.
...Característica importante de la política de Hammurabi
fue el establecimiento de guarniciones en distintos puntos, para
impedir las incursiones de los nómadas en la tierra fértil.
Lo que ha dado a Hammurabi fama definitiva ha sido el Código
que lleva su nombre. Con ello continuaba una tradición
venerable en Mesopotamia que se remonta, en el estado actual de
nuestros conocimientos, hasta Ur-Nammu, rey de la Tercera Dinastía
de Ur (2064-2046). A este rey se debe el primer Código
conocido redactado en sumerio. Se conoce otra colección
posterior de leyes procedentes de Tell Harmal (Esnunna) y redactadas
en acadio, con el nombre de Bilalama, de fecha incierta, que suele
situarse en torno a 1920 a. C. El tercero es un Código
que lleva en nombre de Lipit-Istar de Isin que reinó de
1875 a 1864.
...El Código de Hammurabi continúa esta tradición
legislativa con una colección de unas 200 leyes destinadas
al uso de jueces encargados de hacerlas cumplir. Se escribió
en tabletas y se grabó en piedra para colocarlo en lugares
públicos. Una de estas estelas fue llevada a Susa y descubierta
siglos después por una Misión francesa. La estela
fue mutilada para grabar una inscripción victoriosa, que
nunca llegó a escribirse, pero conocemos parte de las leyes
borradas, por haberse encontrado en tabletas de arcilla. Debajo
está grabado el Código, que se inicia con un prólogo
en el cual el rey da los motivos que le movieron a legislar. Lo
hace para desterrar el mal y la injusticia de entre sus «cabezas
negras». Las penas son muy duras, aplicándose la
pena de muerte incluso para el robo, falsas inculpaciones o adulterio;
pena que se aplica en las formas más ejemplares (cremación,
empalamiento, inmersión). A diferencia de los códigos
anteriores se aplica la ley del Talión, así como
las mutilaciones, azotes (raramente) y las penas pecuniarias.
Se observa un endurecimiento de los castigos si lo comparamos
con el Código de Bilalama, lo que hace suponer que los
tiempos revueltos exigían medios más expeditivos.
...La posición de la mujer, en el Código de Hammurabi,
no es igual a la del hombre, pero goza de derechos superiores
a los que le otorgan algunos pueblos orientales. Se protege a
los insolventes. El interés admitido llega al 30%. La propiedad
de la tierra revela un aumento de la propiedad privada si se la
compara con la época neosumeria, en la cual los templos
y la realeza poseían su mayor parte. La sociedad se divide
en tres clases principales: hombres libres, esclavos y muskenum
(clase intermedia) protegidos por la ley. Se tiene noticia de
que este Código se aplicó en la medida de lo humanamente
posible, gracias a las numerosas cartas conservadas de Hammurabi,
que tratan de múltiples casos particulares, de las que
se conservan unas 150 a dos de sus gobernadores en Babilonia,
y un número mayor a su ministro Awil-Ninurta, que ilustran
sobre la práctica administrativa de la cancillería
real. Las cartas tienen generalmente un estilo impersonal y revelan
el cuidado que puso H. en el gobierno de las ciudades conquistadas.
La Política religiosa de H. supone la ascensión
de Marduk a suprema divinidad, dios que concede toda soberanía
y que, a partir de entonces, fue el eje de la teología
política mesopotámica.
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