Temas del Siglo XXI
El Calentamiento del Globo y la Descongelación de los Casquetes Polares
Por qué No a la reapertura de la carrera atómica
Registro Volcánico del Siglo XX y primera década del Siglo XXI
El "4 Universal" y la Presión termostática de los Océanos sobre la Corteza Externa de la Tierra

Actividad volcánica y sus efectos en el ambiente

Lista de las pruebas atómicas durante el siglo XX
  El ángulo de rotación de la Tierra

 

Todo cuerpo que gira sobre su eje crea una fuerza vertical ascendente contra el plano sobre el que tiene lugar la rotación del cuerpo. (Sobre este principio se basa el origen de los helicópteros).

El principio de encuentro entre esta vertical perfecta creada por el movimiento y el eje del cuerpo en rotación tiene en la cantidad de fuerza aplicada su razón. La desviación angular en caída respecto a la vertical al plano será mayor o menor según sea mayor o menor la fuerza que originó el giro y mantiene el cuerpo en rotación alrededor de su eje. En la clásica peonza vemos esta razón traducida en hechos.

A medida que con el tiempo la fuerza disminuye el eje del cuerpo y el ángulo de rotación se inclinan hasta alcanzar la paralela al plano.

Pero nosotros vamos a jugar con el equilibrio entre las aspas del helicóptero para demostrar que la diferencia de masa entre los dos hemisferios de la Tierra es la causante de la caída angular del Globo terráqueo. Es más, vamos a resolver esta razón a su simplicidad casera más omnipotente.

Giremos sobre nuestros pies con los brazos abiertos primero, y repitamos la operación con uno de los brazos cargado de un tomo considerable de libracos. Pero siempre considerando que nuestros brazos cumplen la ley de fijación de los brazos del helicóptero y si un aspa se inclina todo el cuerpo se inclina. ¿Qué pasa en este caso?

La respuesta es obvia: Nuestro cuerpo sigue girando pero el ángulo de rotación de nuestro cuerpo se inclina hacia el lado del brazo cargado, produciéndose una desviación en caída que será igual, en ángulo, a la masa que lo crea. Si este peso fuera superior a la fuerza creadora del movimiento la caída del ángulo de rotación hasta alcanzar la paralela al plano de giro sería el efecto final. O sea, que nos partiríamos la cabeza.

Observemos que la Tierra tiene dos hemisferios. Uno cubierto de agua y otro cubierto de granito. La densidad entre ambos hemisferios hace que la concentración de masa en el hemisferio pentacontinental se resuelva según el ejemplo expuesto. Y de aquí que la Tierra tenga un ángulo fijo de rotación.

La importancia de este ángulo fijo de rotación tiene la clave del equilibrio termofísico del cuerpo biosférico.

Al mantener el sistema la constancia de trasvase de energía del Sol a la Tierra mediante la creación de un ángulo geohistórico de entrada para la energía solar, la descongelación de las masas termorrefrigeradoras del cuerpo biosférico, que son los casquetes polares, se ejecuta siguiendo una pauta astrofísica.

Pero, y he aquí el nudo gordiano de todo el dilema, la constancia de este ángulo de rotación depende además de otro factor, que no es otro que el nivel de energía gravitatoria que hace de brazo de enganche entre el Sol y la Tierra.

Imaginemos que nos cogemos de los brazos y nos ponemos a girar sobre el mismo centro. El que de nosotros tenga mayor fuerza bruta tenderá a ocupar el centro de gravedad del grupo. Ahora, la estabilidad de este sistema simple de giro se basará en el equilibrio de fuerzas en el tiempo. De manera que ni el que tiene más fuerza se haga más fuerte ni el que tiene menos pierda la que tiene. Porque en el primer caso quien ocupó el centro lo perdería, y el de menor fuerza saldría disparado hacia fuera por la fuerza potencial centrífuga creada. Y en el segundo el primero atraería hacia sí al segundo, engulliéndolo en razón de la fuerza potencial centrípeta acumulada.

La pregunta es la siguiente: ¿Las 30.000 o 40.000 bombas atómicas H reventadas contra la Biosfera han sido lo suficientemente destructivas como para romper este equilibrio gravitatorio mediante la desintegración de una parte de la fuerza de enganche Tierra-Sol, debilitando por desintegración el brazo formado por este grupo?

Deberían ser los científicos atómicos implicados en la explosión de tal guerra geocida frustrada quienes debieran dejar claro en qué relación se encuentran la energía termonuclear y la gravitatoria. Hasta ahora no hay uno solo que se haya atrevido a romper el sello del Top Secret bajo el que sus gobiernos cerraron la puerta a los docs resultantes de la experiencia. Así que la Razón Natural Física será la única que nos sirva de modelo para afirmar que sí. Que existe una relación causa efecto y ellos, en su ignorancia, pero con conocimiento de lo que estaban haciendo, en lugar de parar la carrera se sumaron a ellas y pusieron en las manos del Animal Salvaje Político del siglo XX el arma más mortífera jamás inventada.

En el otro aspecto, la determinación del ángulo de la Tierra mediante una Arquitectura Geofísica desplegada por Dios, tal cual he dejado ver en la Introducción a la Cosmología del siglo XXI, choca con la famosa teoría de las placas tectónicas.

El argumento contrario que el relativismo científico contemporáneo ha de levantar contra la Idea de una Arquitectura Geofísica Creada, nos lo sabemos. Y nuestra respuesta, la Fe, es algo que ellos dan de antemano, demostrando con ello que si armaron al Animal Salvaje Político del Siglo XX es porque ellos fueron sus Druidas, su Mago, es decir, otra especie de Animal Salvaje Racional. No invoco por tanto a la Fe, sino a la Ecuación del Sustrato Ecosférico Autónomo, que puede tardar algo en venir pero que todos veremos nacer delante de nuestros ojos.

Ya lo dije en el Saludo de mi CSXXI: "No pretendo fundar la Fe en tales principios porque la Fe fue fundada sobre los principios sobrenaturales de los que los Evangelios son su Tratado Eterno". En fin, espero que podamos abrir un diálogo de enriquecimiento mutuo sobre la verdadera estructura arquitectónica de la Tierra. Vivir y no saber donde se pisa ni qué se tiene sobre la cabeza no es vivir, es sobrevivir a la espera de que algún día todo el invento se vaya al carajo, y por tanto, a joder que son dos días. Saludos.