Al Principio creó Dios los Cielos y la Tierra

 

12.- Entramos de lleno en el tema estrella de este libro: la Creación del Universo. Y para empezar he elegido la plataforma bíblica como camino al descubrimiento de la Naturaleza y Constitución de los Cielos y la Tierra. Hablando de ésta dice el Génesis que “la Tierra estaba confusa”. “Al principio la Tierra estaba confusa y vacía”, es la frase completa. (En algunas traducciones del original bíblico las palabras no son exactamente las mismas. Y se comprende. Los propios traductores modernos se encontraron atrapados en la razón científica y, para evitarles a sus lectores “la confusión”, prefirieron adaptar la Palabra de Dios a la mente de los tiempos. Aquí, con total independencia de los complejos y prejuicios de los tiempos y sus adaptaciones, pues que consideramos que Dios es Eterno, he preferido mantener el Texto original y trabajar a partir de su información. “Al principio creó Dios los Cielos y la Tierra. La Tierra estaba confusa y vacía”). Ahora, que la Tierra haya vivido un periodo geológico caracterizado por una vacuidad cortesaria es un dato tan elemental y evidente como que nacemos desnudos. Desde la óptica de la geología clásica no se habla de un periodo histórico de vacuidad cortesaria al estilo que nos lo quiere presentar el autor del Génesis. Pero si nosotros debiéramos atenernos al criterio de la geohistoria moderna tampoco sería correcto hablar de una vacuidad -para la superficie de la Tierra- a imagen y semejanza de la que vemos en la superficie de la Luna. Y precisamente de este tipo de vacuidad cortesaria es de la que estamos hablando.

 

13.- La Luna por ejemplo, hablando de la Luna sí podemos decir que está vacía. Por razones evidentes. No tiene plantas, no tiene atmósfera, no tiene océanos, no tiene nada sobre su Corteza, sólo un interminable desierto que por no tener no tiene siquiera restos de alguna civilización perdida en los pliegues de uno de esos cataclismos asimovianos que tanto les gustaba a los lectores del siglo XX. Cuando el autor bíblico dice de la Tierra que al Principio estuvo vacía la foto que nos quiere transmitir y nos hace llegar es ésa, la de una Luna supergigante llamada La Tierra. O al menos es la imagen que se deriva del Génesis. Por tanto, y para ir abriendo horizontes, la escalera de los elementos naturales que el Génesis nos invita a escalar nos planta delante de una Tierra sin océanos, sin atmósfera, sin continentes, sin casquetes polares, sin plantas, sin animales, sin aves ni peces. En una palabra, sin Biosfera. Y desde esta retrospectiva y con toda la tranquilidad del mundo un hombre de hace 35 siglos nos pregunta: Señoras y señores, partiendo de aquél planeta vacío, tan vacío como la superficie de la Luna: ¿cómo creó Dios el agua, el hielo, el aire, la tierra, el fuego? Es decir, los océanos, los continentes, la atmósfera, los casquetes polares, las plantas, las aves, los peces y toda vida.

 

14.- Como todo el mundo sabe la pregunta ha pendido sobre la inteligencia de los milenios. A estas alturas en la distancia entre el autor divino y el lector del siglo XXI la respuesta oficial en boca de los teólogos y científicos es que Moisés se limitó a fabricar una metáfora basada en una especie rara de hipérbole mística. Personalmente no sé cómo llamar un fracaso que niega la posibilidad de cualquier victoria y en la afirmación de la Nada espera ahogar en el mar del olvido su derrota. Puede que algún día llegue a encontrar la respuesta. Mientras tanto la primera tarea de este libro es demostrar que, contra Descartes, Dios no miente. La segunda, que los genios se creyeron más listos de lo que en realidad fueron. Y la tercera, dar respuesta correcta a la pregunta hacia la que ha caminado la Civilización: Cómo creó Dios el Universo.

 

15.- La necesidad que obliga a empezar por algún sitio nos ha plantado delante de la Información Bíblica al caso: “Al principio creó Dios los Cielos y la Tierra. La Tierra estaba confusa y vacía, y las Tinieblas cubrían la faz del Abismo, pero el espíritu de Dios se cernía sobre la superficie de las Aguas. Dijo Dios: Haya Luz; y la Luz se hizo”. ¿Cuántas veces ha sido leída esta Información? ¿Cuántas veces ha sido comentada esta Revelación? ¿Cuántas generaciones han intentado arrancarle su secreto? ¡Y cuántos pensadores fueron honestos consigo mismos y los demás y reconocieron que el coeficiente intelectual de quien creó estos Cielos y esta Tierra está tan lejos del coeficiente intelectual humano como el Infierno del Cielo! (En este libro el tiempo se entenderá siempre a escala geológica. Sobre la marcha ya se irán abriendo horizontes. El Principio es el problema. Y el problema está en la elección de la plataforma).